Hoy tengo un poco más de ganas de escribir, aunque los días a veces se me hagan demasiado fomes sin ver a todo mi mundo conectado. Pero hay personas que logran salvar parte de esos días, mi hermana, la Angih, el Pipe, el foro, mi familia aunque esté a un poco más de 1000 kilómetros de mí, fisicamente, obvio.
Y me hostiga dejar de lado el foro por unos segundos y luego ver que un par de personas ya me han hablado, y entonces cuando les hablo, aquellas personas ya no están... es un tanto... frustrante.
Me siento un poco impotente, vulnerable quizás, un poco arrepentida, un tanto molesta, triste a la vez, confundida.
De repente me da risa ver las grandes historias que guarda un simple verso, las incontables historias que guarda un libro, un bolígrafo, un corazón...
"No recuerdo qué hora marcaba el reloj cuando me dispuse a escribir un poco de mi vida, y en éstos momentos, no estoy segura de nada, no sé si podríe lograrlo.
La televisión emite 'herida' de Miriam Hernández, y me entran ganas de llorar recordando un poco del pasado."
Son emociones, sentimientos, todo plasmado en un trozo de papel... Son vivencias, dolores, miedos recreados en tinta... Sólo un poco de importancia para quién los lee, nunca serán leídos por quién los escribe, porque dolería como 50 puñaladas sin morir aún. Aún así no quieres que deje de doler...
Cada cosa que escribes es un pedazo de ti.
"Querida mamá: hay tantas cosas por contar, cosas que quizás nunca te he dicho, cosas que pueden quedar guardadas en nuestros corazones por siempre. Y todo parte con un te amo."
Y a pesar de todo nos encanta sufrir, así somos los artistas. Masoquistas de nacimiento, la idea de que debemos sentirnos así, pero no nos daña del todo, nos alimenta para crecer de a poco...
"Yo ya había perdido todas las esperanzas, y lo únido que sabía decirme era: 'vamos, no pasó nada y simplemente perdiste'. Entonces un aviso en mi celular de que tenía 3 mensajes de voz, para hacerlo corto, escuché el mensaje y era del Departamento de Lenguaje del colegio 'The Mackay School'. Era una solicitud de que confirmara si iba o no iba a ir a la premiación, ya que había recibidio un premio y pues, sí querían que asistiera."
Un poco de felicidad no daña a nadie, ni siquiera a un artista, pero de aquellas felicidades suelen venir decepciones, es cuando esperas demasiado de ti o de alguien más, y lo pierdes todo. Pasar el día en las nubes no tiene nada de malo, lo malo es bajar.
"El miedo te alimenta, lo sabemos. Y ¿qué harás? ¿qué harás cuando simplemente no nos quede nada más?"
"Me desespera el no saber de tu paradero, desde hace 4 días que no respiro tu aroma, ya me estoy desvaneciendo en la impotencia. Necesito cruzar tus ojos con los míos, sentir que nuestros cuerpos siguen tan unidos. Posar en tus labios la calidez de los míos.
Sólo quiero que me beses con aquella delicadeza que utilizas al tomarme entre tus brazos. Que me beses con dulzura, con ése miedo a quebrarme con un sólo movimiento erróneo. Sólo deseo que regrese, que me digas que todo volverá a ser como antes, que todo pasó, Necesito, por una vez más, escuchar tu voz en un te amo."
Y sé que dolerá igual cuando sane. Voy a sonreír, porque yo también lo merezco.
A veces es bueno mirar el pasado, ver en qué nos equivocamos de una manera más calmada. Siempre te dañará recordar algunas cosas, así como muchos momentos volverán a hacerte sonreír. Son cosas que vale la pena volver a sufrirlas, vivirlas, disfrutarlas nuevamente, un artista suele ver las cosas así... o al menos, mi artista interior vé las cosas de aquella forma... No es algo malo, al contrario.
Las malas experiencias suelen fortalecer y sirven de colchón para cuando caigas de la nube a la cual te subiste.
En mi caso no es así del todo, mis malas experiencias son escaleras que me ayudan a subir a una nube más alta, pero más segura de acercar mi meta. Subir no es malo, duele bajar, pero no te mata.
Scarlett Wolker Beaumont.
9 de mayo de 2009
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario